Galgos de casa no de caza

El buen día de Ámbar

1 de febrero, hoy se termina la temporada de caza… Los galgos españoles, criados por los denominados galgueros, han estado cuatro meses viviendo en condiciones lamentables y entrenados con técnicas más que cuestionables para salir a cazar liebres o participar en carreras ilegales con apuestas de por medio. La vida de los galgos de caza es tan corta como cruel. Son criados de forma indiscriminada, sin control alguno de natalidad con el objetivo de conseguir al galgo perfecto que pueda correr y ganar, proporcionándole al galguero esa dosis de autoestima que no sabe lograr por sí mismo. Los galgueros no tienen perros viejos, ni enfermos, ni perdedores… todo eso está duramente castigado con el maltrato, el abandono o la muerte.

Y esa fue la vida que le tocó a una galguita del color del ámbar, nacida en Madrid, que fue abandonada a su suerte porque cometió el gran error de no ser la más veloz. Vagando por las carreteras de los pueblos, fue lo suficientemente inteligente y valiente como para mantenerse viva hasta que fue rescatada y así, llegó a nuestras vidas de la mano de Galgo Astur, aquel 22 de diciembre de 2012, con la lotería. La primera vez que vimos a aquella galguita era sólo huesos y pellejo, estaba llena de heridas, tenía el pelo áspero y el rabo metido entre las patas, pero nos miraba con tanta dulzura que nos enamoró casi al instante. Al principio eran todo traumas y miedos… pero fue poco a poco convenciéndose de que las atenciones que le dábamos, ya eran para siempre. Hoy, su mirada vivaracha y su cuerpecillo musculado, dejan ver su felicidad y su buena forma física, porque la dulce Ámbar cuando corre es todo un espectáculo. Lo mejor, es compartir con ella el placer de correr… Y no detrás de una liebre siguiendo las órdenes de un galguero, sino correr en manada, con su familia humana, libres y sin reglas!!!

Como en Mimuso somos optimistas por naturaleza, no os vamos a enseñar fotos de cómo fue su llegada a casa… pero sí os vamos a dejar un vídeo montado tan solo cuatro meses después de ser adoptada, en su lugar favorito: la playa.

Esperamos que disfrutéis de este pedacito de su vida tanto como nosotros disfrutamos cada día viéndola correr en vivo…

(Música de Los Planetas, canción “Un buen día”)